De día beata, de noche gata.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Se pueden encontrar seguidores sinceros no por la fuerza sino por buenos modales.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
La buena ropa abre todas las puertas.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Hablara yo para mañana.
Cuentas claras conservan amistades.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Compañía de dos, compañía de Dios.
A barba muerta, obligación cubierta.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Al buen día, métele en casa.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Don López, que mata siete de un golpe.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.