Hablar bajo y obrar alto.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
El otoño de lo bello, es bello.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Más feliz que marica con dos culos.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
Camino malo, pásalo pronto.
A gran chatera, gran pechera.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Pan tierno, casa con empeño.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Hablando se entiende la gente.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Confía en lo que ves
La burra no era arisca pero la hicieron.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Poco a poco se anda lejos.
Hacer buenas (o malas) migas.
Ni tiñe ni da color.
La medicina cura, la naturaleza sana.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Ir por lana y volver trasquilado.
Propagación mear no espuma.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.