Tiempos pasados fueron mejores.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Hombre hablador, poco cumplidor.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Ofrecer el oro y el moro.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Pesar compartido, pronto es ido.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Ni miento ni me arrepiento.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
La Cruz, la viña reluz.
A cada cosa le llega su tiempo.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Una vida inútil es una muerte prematura.
De higos a brevas, larga las lleva.
Amor con casada, vida arriesgada.
Las damas al desdén , parecen bien.
Parecerse como un huevo a una castaña.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Bandera vieja, honra capitán.
Las uvas están verdes.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Hablar bajo y obrar alto.
La necesidad agudiza el ingenio.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Dios tarda, pero no olvida.