Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Mujer enferma, mujer eterna.
Madre hay una sola.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Por una fruta maltrecha, se daña toda la cosecha.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Quien mal padece, mal parece.
A heredad vieja, heredero nuevo.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
El que madruga, es sereno.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Más vale tarde que nunca.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Abril, deja las viñas dormir.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Irse de picos pardos.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Para bien morir, bien vivir.
Hablando la gente se entiende.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
De joven maromero y de viejo payaso.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.