En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Más da el duro que el desnudo.
A más años, más desengaños.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Gente castellana, gente sana.
La edad de oro nunca es la presente.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Mal es acabarse el bien.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Buena vida, padre y madre olvida.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Mujer precavida vale por dos.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Mala olla y buen testamento.
Donde hay nobleza, hay largueza.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
El agua ni envejece ni empobrece.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
La pereza es la madre de la pobreza.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Joven intrépido no deja memoria.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.