El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Atender y entender para aprender.
Del agua mansa se asombra el perro.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
No es bueno huir en zancos.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Quien se casa, casa quiere.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Jugar y perder bien puede suceder.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
Un clavo saca a otro clavo.
Casa cerrada, casa arruinada.
Madre muerta, casa deshecha.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Piensa mal y acertarás.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
El que adelante no mira, atrás se queda.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Calva buena, luna llena.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Hablar con el corazón en la mano.
Mejor solo que mal acompañao.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
A calza corta, agujeta larga.
A liebre ida, palos al cubil.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran