Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
En la duda, ten la lengua muda.
El buen mosto sale al rostro.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Tripa vacía, suena pronto.
A la vejez, dinero y mujer.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Es mejor sudar que temblar
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Más groso que el Guelpa.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Demasiado pedo para la mula.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Pan con sudor, sabe mejor.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
Mucho preito hace mendigo.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Más vale bien amigada que mal casada.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Más vale bueno que mucho.
El que las sabe, las tañe.
A gallo viejo gallina joven.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
Más vale mujer triste que marido que embiste.