No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
En camino largo, corto el paso.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Donde entra beber, sale saber.
Pan duro, pero seguro.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
Pedir peras al olmo.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Burro cansado, burro empalmado.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Acertar a la primera no se ve todos los días.
Domingo sucio, semana puerca.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
A la pereza persigue la pobreza.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
Escribir despacio y con buena letra.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Haber de todo, como en botica.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Dar al olvido.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
De diestro a diestro, el más presto.
Cerrado a cal y canto.
El que está bien no para hasta que se pone mal.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
El comedido sale jodido.
Más vale que sobre que no que falte.
Es demasiado necio para ser loco.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.