Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Despacito por las piedras
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
La luz de alante es la que alumbra.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Dar puntadas.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Al dedo malo, todo se le pega.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
Hacer algo de cayetano.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Mira antes de saltar.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Cabra manca, a otra daña.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Burro empinado, por hombres es contado.
Otros tiempos, otros modos.
A gran subida, gran caída.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Una manzana cada día, de médico te ahorraría.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Rama larga, pronto se troncha.
¡A darle que es mole de olla!
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Más vale muerte callada que desventura publicada.