Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
El harto no se acuerda del ayuno.
En la casa del cura siempre hay hartura.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
A gran chatera, gran pechera.
El que manda, manda.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
El buen vecino, arregla el camino.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Ley puesta, trampa hecha.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
La fe mueve montañas.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
O Corte o cortijo.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Mal hace quien nada hace.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
El hambre es una fea bestia
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Más vale maña que fuerza.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
En enero, suda el fresno.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Boda mojada, novia afortunada.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.