Una vez al año, y ésa con daño.
Soñar no cuesta nada.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Nunca falta un roto para un descosido.
El que apurado vive, apurado muere.
Burro cargado, busca camino.
La flor de enero, no llega al frutero.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Llámala puta, pero no la llames fea.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Al roble no le dobles.
A tres de pelea, enséñales la suela.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
La buena ropa abre todas las puertas.
Son como uña y mugre.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Qué es una raya más para el tigre.
Hacer algo muy en los cinco casos.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
A casa vieja, portada nueva.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Cuando tu ibas, yo venia.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Do se saca y no se pon, pronto se le ve el hondón.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
En Octubre echa pan y cubre.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
Cara de enferma y culo de sana.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.