Predico, predico, y yo soy el más borrico.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
La ropa de mala traza, se lava siempre en la casa.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Quien se va, vivo y muerto está.
No dejes camino por vereda.
Mal ojo se le ve al tuerto.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Estas más puesto que un calcetín.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
La tercera es la vencida"
¡Se nos creció el enano!
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.