Cantando se van las penas.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Dios aprieta pero no ahoga.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Cada cual tiene su modo de matar pulgas.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Para colmo de males, tratar con animales.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Plata en mano, culo en tierra.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Con tontos, ni a coger hongos.
La Luna de Enero y el amor primero.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
No hay dos sin tres.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
De dos males, elige el menor.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Susto meado mejor que sangrado.
Palabras melosas, siempre engañosas.
La manda del bueno no es de perder.
Una mala dádiva dos manos ensucia.