Casa convidada, pobre y denostada.
Para el solano, agua en mano.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Hoy arreboles, mañana soles.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Mostacho gacho, señal de borracho.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Hay que andar más tieso que un ajo.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
A cazuela chica, cucharadica.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
Roer siempre el mismo hueso
No hay linaje sin putas ni muladar sin pulgas.
Para morirse, siempre hay tiempo.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
En la cancha se ven los gallos.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Torta en masa bien se pasa.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Con el tiempo y la payeta, maduran los nísperous.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Al bueno por amor y al malo por temor.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Más vale que se pierda una casa que no dos.