Frijoles con coles, pedos a montones.
Campo bien regado, campo preñado.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Despedida de borrachos.
Dios ayuda al que mucho madruga.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Más feliz que marica con dos culos.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Si te queda el saco.
Malo por malo, mi mujer es buena.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Maestro, El se puede comer la regla.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Dar al olvido.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Refranes de viejas son sentencias.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Mucho ruido y pozas nueces.
Buenas cuentas, conservan amistades.
A barba muerta, obligación cubierta.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Llagas viejas, tarde sanan.
En caso de duda, la más tetuda.
De tales devociones, tales costurones.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Alegrías secretas, candela muerta.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Gente de montaña, gente de maña.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Más ven cuatro ojos que dos.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Dime matagatos, que he matado un gato.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Emborrachar la perdíz