Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Te casaste, te entera.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
Divide y vencerás.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Buena gana de comer, rica salsa es.
Me cayó como patada en la guata.
Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Antes es Dios que los santos.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Quien busca, halla.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Mal hace quien nada hace.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Cada cosa tiene su precio.
De tal jarro, tal tepalcate.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Fruta que pronto madura, poco dura.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
A gran pecado, gran misericordia.
Te voy a dar más cera que la que arde.
Írsele a uno el santo al cielo.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Juan Segura vivió mucho años
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
La gloria del amante es la persona amada.
El corazón de un niño: espera lo que desea.