Dios castiga sin palo ni piedra
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Más obrar que hablar.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Mano de hierro en guante de seda.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Por unos pierden otros.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
A feria vayas que más valgas.
Al pan se arrima el perro.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Tras el buen comer, ajo.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
Alegría amagada, candela apagada.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Donde no hay mata, no hay patata.
Es puerco de la misma manada.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Burro que piensa bota la carga.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
El amor hace salir alas
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Más vale prevenir que curar.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Casado, pero no capado.
Tiempos pasados fueron mejores.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Para San Antón, gallinita pon.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
No hay mejor salsa que el hambre.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Cada malo tiene su peor.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Darás con la cabeza en un pesebre.