Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Fragilidad tu nombre es mujer.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
En casa llena presto se guisa la cena.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
La pereza es la madre de la pobreza.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Abrojos, abren ojos.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Buenas judías la Mancha las cría.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Lentejas, comida de viejas.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
O Corte o cortijo.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
A falta vieja, vergüenza nueva.
No hay peor ladrón que el de tu misma mansión.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.