Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Te casaste, te frego.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Ser el último orejón del tarro.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Mal largo, muerte al cabo.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
De tales devociones, tales costurones.
Domingo sucio, semana puerca.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Al hombre mayor, dale honor.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Cada uno en su casa es rey.
Más duro que sancocho de pata.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Casa oscura, candela cuesta.
Bien haya quien a los suyos se parece.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Puta y buena mujer, no puede ser.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Yernos y nueras, en las afueras.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Esa más viejo que Matusalén.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.