Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Dos perros pueden matar a un león.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Abril, siempre fue vil.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
No hay buena hoya sin un casco de cebolla.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
La vejez mal deseado es.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Justo peca en arca abierta.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Siempre es pobre el codicioso.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Dar gusto da gusto.
Racimo corto, vendimia larga.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
No hay nada peor que un maricon resentido.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
A mucho vino, poco tino.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Ojo al parche.
La leche cocida, tres veces subida.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.