Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Cuando mulo no moria, gallinazo comia.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Chocolate que no tiñe, claro está
Hacer oídos de mercader.
Febrero, cebadero.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Donde hay patrón no manda criado.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Más corre un galgo que un podenco.
Burro suelto del amo se ríe.
El borracho, de nada tiene empacho.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Hacerte amigo del juez
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
El perro con rabia, de su amo traba.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Cuando borrachos hay, madre falta.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Según come el mulo, así caga el culo.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Al buen sordo, pedo gordo.