De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Los celos son malos consejeros.
De cuentos suele irse a chismes.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Una alegría esparce cien pesares.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Buenas cartas a veces pierden.
A la gente alegre el cielo la ayuda
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Moda y fortuna presto se mudan.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Por San Blas, el besugo atrás.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Este se mete como Juan por su casa.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
Ojo al parche.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
De ensalada, dos bocados y dejada.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Breve habla el que es prudente.
¡Qué tan malo será trabajar, cuando le pagan a uno por hacerlo!.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Nunca anochece donde se ama.
Hay que tomar el toro por las astas.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Que llueva en Abril y Mayo, aunque no llueva en todo el año.
El queso y el barbecho, de Mayo sea hecho.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.