Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
El juez que toma, presto es tomado.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
El ojo quiere su parte
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Las noticias malas nunca llegan solas.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
Un ruin ido, otro venido.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
De poniente, ni viento ni gente.
Más peligroso que mono con navaja.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Julio, lo verde y lo maduro.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Ocasión perdida, para siempre ida.
El que debe y paga, descansa.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Paciencia y barajar.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
El uso hace al maestro.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
A buena hora pidió el rey gachas.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Dan darán, dicen las campanas.
Toda desgracia es una lección.
Algún día, ahorcan blancos.
Una manzana cada día, de médico te ahorraría.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.