De tierra de alacranes, pocos panes.
Soltero maduro, maricón seguro.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
No saber una jota.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
La necesidad hace maestros.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Dios nos coja confesados.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Un loco hace ciento.
Las medias, ni en los pies son buenas.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Abusar es mal usar.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
Buen corazón vence mala andanza.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
No hay mal tiempo, solo ropa mala.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
El vino casi es pan.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Claridad, y no en el caldo.
No hay zurdo bueno.
A veces perdiendo se gana.
A un bagazo, poco caso.
Quien lee y escribe no pide pan.
Cerrado a cal y canto.
Como te presentes, así te mirara la gente.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Lo comido por lo servido.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Cada uno en su casa es rey.
Dar una fría y otra caliente.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
El creído majadero, pierde más que el consejero.