El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Es tiempo de vacas flacas
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
A burra vieja, albarda nueva.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Moda y fortuna presto se mudan.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Con pelito... no hay delito.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Quien mucho da mucho recibe.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Necio es quien con necios anda.
Nadie se meta donde no le llaman.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
No hay borracho que coma lumbre.
Come y bebe, que la vida es breve.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Bailar con la más fea.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Del trabajo nace el descansar.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Freídle un huevo, que dos merece.