La casa, la mujer la hace o deshace.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
De buena casa, buena brasa.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
La golosina prohibida, siempre es más apetecida.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
¿Queres dormir al sueño?
Ladra de noche para economizar perro.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Estos son polvos de aquellos lodos.
El verano es la madre de los pobres
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Poco freno basta, para la mujer casta.
La monotonía genera aburrimiento
La pereza hace todas las cosas difíciles.
La experiencia es a veces dolencia.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Lo quiere como la mula a la carreta.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Bebido el vino, perdido el tino.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
La belleza entra por la boca.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
A preguiça se deu bem.
Llueve sobre mojado.
Eso es meterse en camisa de once varas.
La admiración alaba, el amor es mudo
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
El cornudo es el último que lo sabe.
Afanar y no medrar es para desesperar.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Llevar más palos que el burro de un yesero.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Como la espada, así la vaina.
Joven intrépido no deja memoria.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
Sin precio no se han las mujeres.