¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
La mucha tristeza sueño acarrea.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Más puede diligencia que ciencia.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
El mal trago pasarlo pronto.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Amor es el verdadero precio del amor.
De tal palo tal astilla.
El que poco pide, poco merece.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
A largos días, largos trabajos.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
A palabra necias, oídos sordos.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
La libertad vale más que el oro
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
A palabras vanas, ruido de campanas.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Más querría un dinero que ser artero.
Carne puta no envejece.
El buen vino, venta trae consigo.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
La honestidad es un vestido de oro
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
La fantasía es necesariamente inútil