La oración de los rectos en su gozo.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Si ofendes serás ofendido
El dinero corrompe al hombre.
Antes que el deber está el beber.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Hombre osado, bien afortunado.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Se llena antes el ojo que el papo.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Mucho ruido y pozas nueces.
Lo bello es difícil.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Hablar con lengua de plata.
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
Confía en lo que ves
Amigos pobres, amigos olvidados
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Los frailes en jubón, hombres son.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
El amor es el principio del bien y del mal
Lo que no está prohibido está permitido.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Quien desprecia, comprar quiere.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Amor no sufre ausencia.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Cosa muy querida, presto perdida.
A causa perdida, mucha palabrería.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Buenas razones cautivan los corazones.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
En la variedad está el gusto.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.