Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Yemas de Abril, pocas al barril.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
El tiempo de Dios es perfecto.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
Pascua pasada, el martes a casa.
Solo como Adán en el día de la madre
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Caridad con trompeta, no me peta.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
El que guarda, halla.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El que llega tarde, no bebe caldo
Agua corriente, agua inocente.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Más perdido que un moco en una oreja.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Donde aprietan, no chorrea.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Adonde va el violín, va la bolsa.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
No ensucies donde comes.
Más merece quien más ama.
Zapato os daré que tengáis que romper.