Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Tu quieres que el león me coma.
Jugar con fuego es peligroso juego.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
A más beber, menos comer.
La razón la tiene Sansón.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
No es quejido, sino que jode.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Hay confianzas que dan asco.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Irse por los cerros de Úbeda.
Ponerse la tapa en la cabeza
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Cuidados ajenos, matan al asno.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Para el gusto se hicieron los colores.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Roer siempre el mismo hueso