Año bisiesto, hambre en el cesto.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Roer siempre el mismo hueso
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Quien a estudiantes da amor, no es esposa de Doctor.
Está mal pelado el chancho.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
No hay atajo sin trabajo.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Hablar con el corazón en la mano.
A buen amo, mejor criado.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
La mejor suegra, la muerta.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Agrada y te agradarán.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
Preguntando se llega a Roma.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
No hay luna más clara que la de enero, ni amor más querido que el primero.
Casa de mantener, castillo de defender.