Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Las desgracias no vienen solas.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
El juez que toma, presto es tomado.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Mas vale buena muerte que mala vida.
Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Gente de navaja, poco trabaja.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
La mujer y la gallina, pequeñina.
La buena cena, temprano suena.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Hacienda que otro gano poco duró.
Matanga dijo la changa.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
Con pan y vino, se anda el camino.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
La alegría es el mayor bien de la vida.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
En materia de dinero, no hay compañero.