Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Escribir despacio y con buena letra.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
Teta de noviciado.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
El hombre casado, ni frito ni asado.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Lo tragado es lo seguro.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Nadie se hace rico dando.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Haz el mal y guárdate.
Del precipitar nace el arrepentir.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Más vale poco que nada.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.