Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
A mal Cristo, mucha sangre.
Boda sin borracho tenla a milagro.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Las desgracias no vienen solas.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
El juez que toma, presto es tomado.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Mas vale buena muerte que mala vida.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
El padre para castigar y la madre para tapar.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
La buena cena, temprano suena.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Gente de navaja, poco trabaja.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
La risa abunda en la boca de los tontos.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Con pan y vino, se anda el camino.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
La alegría es el mayor bien de la vida.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Matanga dijo la changa.
Hacienda que otro gano poco duró.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
No busques pan en la cama del can.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.