La mujer hilando, y el hombre, cavando.
El sueño es hermano de la muerte.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Donde hay caridad, hay paz.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
El que duerme con niños amanece mojado.
Sustos y disgustos matan a muchos.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Hay que dar para recibir.
A mal de muchos, remedio de pocos.
En largos caminos se conocen los amigos.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
Llámame gorrión y échame trigo.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Más pica espuela de celos que de aceros.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Serio como perro en bote.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Acójome a Dios que vale más que vos.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
La oración breve sube al cielo.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.