Dame un pijo y te traeré un hijo.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Dios era bueno para negociante.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Vecinas porque les digo las mentiras.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
La cortesía exige reciprocidad.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Mojarse el potito.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Buscar los tres pies al gato.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Amigo de todos, loco con todos
Aquellos polvos traen estos lodos.
En cada casa, un solo amo.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Si la lengua erró, el corazón no.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
La verdad sale en boca de los niños.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Camino malo se anda ligero.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo