Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Cuando el ojo no está bloqueado ve al ojo;cuando la mente no está bloqueada,el resultado es la sabiduría;cuando el espíritu no está bloqueado, el resultado es el amor.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
Lo más placentero, no es tan duradero.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
En abril, va la vieja a veril.
En casa pobre no hay mujer buena.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Culo sentado, hace mal mandando.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
A Dios, nada se le oculta.
Abril, deja las viñas dormir.
Donde entra beber, sale saber.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
A buey viejo, no se le saca paso.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Refrán de palo, refrán de fuego.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Abogacía que no zorrocía.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Benavente, buena tierra y mala gente.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
O faja o caja.
Un real de deuda, otro acarrea.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.