Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Cada raposa mira por su cola.
Cada cual tiene su modo de matar pulgas.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
El muerto se asusta del degollado.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
A la larga, todo se arregla.
Dar una fría y otra caliente.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
Una rata dentro de una tinaja.
Para presumir hay que sufrir.
Río cruzado, santo olvidado.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Ni llueca eches que pollos saques.
El hablar mismo idioma.
Dar la callada por respuesta.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
El "porque sí" y el "porque no" son la razón de la sinrazón.
Cama de novios no la tienen todos.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Lo optimo es enemigo de lo mejor.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
A casa de tu tía, más no cada día.
Cada mochuelo, a su olivo.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Siempre hay un roto para un descosido.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
La prudencia nunca yerra.