La ocasión llega, llama y no espera.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Ponerse la tapa en la cabeza
De sabios es variar de opinión.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Más peligroso que mono con navaja.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Principio quieren las cosas.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Araña de día, carta o alegría.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
El que se apura llega tarde.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
El necio cree que todo lo sabe.
Ponerle el cascabel al gato.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Hacerle a uno la pascua.
A ruin, ruin y medio.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Razones sacan razones.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Írsele a uno el santo al cielo.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.