Dan pañuelos a quién no tienen narices.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Clavija del mismo madero no la quiero.
No acose, que la están peinando.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Mal acaba quien mal anda.
Ley puesta, trampa hecha.
Hombres de noche, muñecos de día.
Barba a barba, vergüenza se cata.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Loro viejo no da la pata.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
La práctica perfecciona.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Tras el vicio viene el lamento.
Comer sin vino es miseria o desatino.
Habló de putas "La Tacones".
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Iba en su yegua y preguntaba por ella.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Ese baila al son que le toquen.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Quien te adula, te traiciona.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.