Como poroto de la chaucha.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Esto está en chino.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Pintada en los WC.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Quien ama, teme.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
¿Mirón y errarla?.
Leche y vino, veneno fino.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Hay que engordar al cochino, para sacar buen tocino.
Burro adornado, busca mercado.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
La variedad place a la voluntad.
Sacar los trapos al sol.
Al saber lo llaman suerte.
El que se afloja se aflige.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Es el tercero en discordia.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Jugar a las cartas vistas.
No saber una jota.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.