Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Habló de putas "La Tacones".
La liebre y la puta, en la senda la busca.
A chico santo, gran vigilia.
Por San Martín, trompos al camino.
Los celos son malos consejeros.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
Vino y mujer, te ponen al revés.
A pan duro, diente agudo.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Quien vende barato vende doblado.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Quien no arrisca, no aprisca.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Tentar la huevera a las gallinas
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Abierto el saco, todos meten la mano.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Donde uno piensa, otro sueña.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
El casado casa quiere.