La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Muchos Trueno y nada de auga.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
Mucho tocado y poco lixo.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Tan rápido como un chisme.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
No tiene un pelo de tonto.
Amor de gato se ve por el tejado.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Al pino por donde vino.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Sabio en latín y tonto en castellano.
La sardina y el huevo a dedo.
El que tenga tienda, que la atienda.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Quien madruga ojeras tiene.
Esto está en chino.
Mano de santo cura como por encanto.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
De buena casa, buena brasa.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Buena vida si refrenas tu ira.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
El que a feo ama, bonito lo ve.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Quien lo hereda no lo hurta.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Manos duchas comen truchas.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
A virgo perdido nunca falta marido.