Moza dominguera no quiere lunes.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Llámame gorrión y échame trigo.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
La última cuenta la paga el diablo.
El malo siempre piensa engaño.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Lo que va viene.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Hombre hablador, poco cumplidor.
El dueño del perro no obedece a su perro.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Y vuelta la burra al trigo.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Boca ancha, corazón estrecho.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Échate este trompo a la uña.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Muerto el perro, el gato es el que ladra.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.