Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
La crianza aleja la labranza.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Quien mocos envía, babas espera.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Cuatro bueyes en una carreta, si bien tira para arriba, mejor tira para abajo.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Para todo perdido, algo agarrado.
La buena mula en el establo se vende.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Oye primero y habla postrero.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
La Cruz, la viña reluz.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
Al mal dar, tabaquear.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Cuando mulo no moria, gallinazo comia.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
La necesidad tiene cara de hereje.
Demasiado pedo para la mula.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
Arandino, borracho fino.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Viejo es Pedro para cabrero.
El mejor cazador, miente más que caza.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Abogacía que no zorrocía.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.