A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
El que no tranza no avanza.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
El amor destierra la vergüenza.
Necio que calla por sabio que pasa.
Dios consiente, pero no siempre.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
El tiempo es oro.
La práctica hace al maestro.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Santo Tomé, ver y creer.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Quien desprecia, comprar quiere.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Más obrar que hablar.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Por San Martín siembra el ruin.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
En almoneda, ten la boca queda.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Quien da el consejo, da el tostón.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.