El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
El pan es freno del vino.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
En el pedir no hay engaño.
Ha de salir la corneja al soto.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Variante: Buena es la tardanza, que hace la carrera segura.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Del favor nace el ingrato.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
La paciencia es buena ciencia.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Haz bien y vive alegre.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
El tiempo de Dios es perfecto.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.