Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Amor con casada, vida arriesgada.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Campo abandonado, fuego proclamado.
A veces vivimos nuestra vida sintiéndonos encadenados, sin saber que nosotros tenemos la llave.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Cada cual a lo suyo.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Salud y pesetas salud completa.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Bolsa llena, quita las penas.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
El buen libro de las penas es alivio.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
La fe no tiene miedo.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Paciencia y barajar.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Bastante colabora quien no entorpece.
Lo que no está prohibido está permitido.