De la esperanza vive el cautivo.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Justicia y no por mi casa.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Con bondad se adquiere autoridad.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Al loco y al aire, darles calle.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Vive y deja vivir.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Sol puesto, obrero suelto.
Donde se pace, que no donde se nace.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Aquí paz y en el cielo gloria.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Gratis, hasta las puñaladas.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
La necesidad carece de ley.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Santa Catalina nos libre de muerte repentina.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Las ideas están exentas de impuestos.
No hay dicha, sino diligencia.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.