Cada día verás quien peque y pague.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Quien prestó, perdió.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Cada mochuelo, a su olivo.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
En caso de duda, la más tetuda.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
El amor es el principio del bien y del mal
El trabajo duro purifica el espíritu.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Casa oscura, candela cuesta.
Si eres tímido no conseguirás nada bueno ni malo, es decir, nada.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Mujer enferma, mujer eterna.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Buey suelto, rey muerto.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
La gloria del amante es la persona amada.
Pan y vino andan camino.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Quien no canea, calvea.
Tiene más miedo que vergüenza.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Es como llevar leña para el monte.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.